sábado, 21 de septiembre de 2013

Llegó la Primavera

Hoy me desperté y con el mate recién preparado en mano, me dispuse a ojear qué novedades había en las redes sociales.
Perfil tras perfil, leía estados repetitivos del estilo "Feliz Primavera" o "Bienvenida Primavera", con sus variantes. Estos estaban acompañados por canciones e imágenes que aludían y ponderaban la estación del año que comenzó hoy.
Esto me llevó a preguntarme, entre cebada y cebada, ¿Por qué cada año se le da la bienvenida a esta estación como una especie de ritual?

La Primavera llega al Alto Valle
Lejos está de mí menospreciar o ironizar sobre esta conducta. Quienes me tomen como el ejemplo del "estar en contra" por el mero hecho de figurar, por favor abstenerse. 
Así que me pareció más sano sentarme a leer sobre la primavera y tratar de encontrar ese "je ne sais quoi" que la caracteriza.
En doña Wikipedia, se explica concisamente que: 

"La primavera es una de las cuatro estaciones de las zonas templadas. El término prima proviene de (primer) y vera de (verdor). Astronómicamente, esta estación comienza con el equinoccio de primavera (entre el 20 y el 21 de marzo en el hemisferio norte, y entre el 22 y el 23 de septiembre en el hemisferio sur), y termina con el solsticio de verano (alrededor del 21 de junio en el hemisferio norte y el 21 de diciembre en el hemisferio sur). En la zona intertropical del hemisferio norte comienza el 21 de marzo hasta el 23 de septiembre. En la zona intertropical del hemisferio sur va desde el 23 de septiembre al 21 de marzo. En literatura, la primavera representa la juventud."

Pasándolo en limpio: La primavera es una estación del año que empieza en el equinoccio; en una fecha a una hora específica, en que el Sol se posiciona justo en el plano del Ecuador. Esto hace que el día y la noche tengan la misma duración en toda la Tierra.
La estación termina cuando comienza el verano. Durante el solsticio de diciembre, el día más largo del año, el Sol tiene mayor incidencia sobre el Hemisferio Sur de la Tierra.

Pero esta exposición tan específica y científica no me alcanza para responder a mi pregunta. Buscando y buscando, un artículo en la Revista La Guía me dejó un aporte no menor:

"Emil Kraepelín, un psiquiatra alemán, utilizó el término “depresión estacional” para explicar estos síntomas depresivos -decaimiento, somnolencia, dolor de cabeza, aumento de peso, mal humor, ansiedad, tristeza, cansancio físico, aislamiento social, etc.- despertados en otoño, acentuados en invierno y nuevamente adormecidos en primavera y verano.
La cantidad de luz recibida del exterior influye en la actividad de la serotonina (un neurotrasmisor que permite la intercomunicación entre neuronas), producida por la glándula hipófisis (situada en la parte central del cerebro) que es quien “maneja” nuestros estados de ánimos. La depresión es producida cuando la secreción de esa hormona es baja."

Esto puede acercarme a la respuesta a mi interrogante o "incomodidad", o como se le quiera llamar. 
De acuerdo a lo expuesto por Kraepelín, con las temperaturas un poco más altas que en otoño e invierno, salimos más, recibimos más luz y activan la secreción de serotonina. Las posibilidades de realizar actividad física, opera cambios en la mente de la persona hacia direcciones más positivas.

Más allá de todo lo dicho o lo que pueda llegar a decirse, yo me quedo con el romanticismo de la mitología griega, con la historia del Rapto de Perséfone. Veo esa alegría como una extensión de la dicha de Démeter por tener a su hija devuelta con ella.

Para cerrar, les deseo un feliz Día de el/la Estudiante, de el/la Fotógraf@, de el/la Artista Plástic@, de el/la Transplantad@; y de paso recordarles que es el Día Mundial de la Enfermedad de Alzheimer y el Día Internacional de la Paz.

Gracias por leer esta entrada atípica y espero sus aportes y/o observaciones y/o críticas.

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